Unos días en Galicia

Hay una tierra en España que tiene toda la magia del mundo.
En el noroeste, rodeada de mar está Galicia. Un lugar lleno de leyendas y buenas gentes. Es un placer para los sentidos visitarla, reposarla, degustarla..

 Los bosques de Galicia están muy repoblados con eucaliptos, aunque poco a poco vuelven a verse especies autóctonas como el castaño.

Las rías son fuente de vida. De ellas sale el reputado marisco gallego.
La elevada humedad y constantes lluvias, favorecen la vegetación que invade todos los rincones, creciendo en los sitios más insospechados e increíbles.

Los horreos son muy típicos. Son pequeñas construcciones elevadas donde se guardan las provisiones de grano, patatas, etc., manteniéndolas a salvo de la humedad y los roedores. Se puede saber la importancia de una casa, observando el tamaño del hórreo.

En Galicia hay ciudades de todos los tiempos. Pontevedra mantiene su centro histórico con regusto medieval.

En la desembocadura del río Miño, en lo alto de un monte, se conserva el poblado celta de Santa Tecla. Desde aquí hay unas vistas espectaculares desde donde se puede ver Portugal (el río hace frontera entre los dos países)

 Pero si algo encoge el alma de verdad, es observar el mar desde cualquier punto de la Costa da Morte. Este es el faro de Muxía, población que pasó a ser tristemente famosa tras el hundimiento del Prestige (2002). Hasta estas rocas llegaron toneladas de chapapote que la ingente labor de los voluntarios consiguieron limpiar. Muy cerca, se erigió un monumento que siempre nos recordará la tragedia.

Recorriendo la Costa da Morte, llegamos al Cabo Finisterre. Era el final del mundo cuando todavía no se conocía América. Más allá de ese lugar.. sólo existía mar hasta caer en un precipicio al vacío.

Los peregrinos que recorren el Camino de Santiago muchos, cuando llegan hasta la catedral y obtienen el jubileo, se acercan caminando en una última etapa hasta este lugar. Allí dejan algo que les ha acompañado en el camino, algo que simboliza el pasado que han arrastrado hasta ese momento y que será abandonado o quemado como símbolo de lo que dejan atrás. A partir de ese momento, empezarán una nueva vida.

Los montes gallegos y la energía eólica.

Santiago de Compostela, parada y fonda para muchos hombres y mujeres, estudiantes, peregrinos…. a lo largo de la historia. Sus calles y callejones invitan a recordar otros tiempos anclados en el pasado.

La imponente catedral de Santiago Apóstol

El famoso Botafumeiro del crucero de la catedral.

Cualquier población o aldea conserva su pasado medieval. Noia, en la ría de Muros es una de ellas.

En sus calles encontramos todavía casas con mucho sabor tradicional. 

En Noia hay una iglesia que se llama De Los Oficios. Hace muy poquito la han convertido en museo, ya que a su alrededor existe un cementerio peculiar, donde desde mucho tiempo atrás se enterraba a la gente por gremios, según los oficios que desempeñaban. Hoy todavía se conservan Laudas con inscripciones referentes a las diferentes profesiones.

 Y si vas a Galicia, no puedes dejar de saborearla. La comida tradicional es una mezcla de pescado, marisco y carne. Es muy típico el cocido gallego y en un día frío, un buen tazón de caldo con sopas de pan te puede calentar el cuerpo (algo que consigue también el estupendo aguardiente del Ulla -orujo-)

Bogavante
             Cigalas


Medallones de ternera, Rapantes (parecidos al lenguado)
Una buena cerveza “Estrella Galicia”

Empanada, parrillada de carne
 Pulpo a feira

Deliciosas carnes como el Osobuco
Todo, con mucho amor.

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