Salmo de confianza.

Durante la pasada Cuaresma, circuló por las redes un reto que consistía en que alguien te invitaba a elegir un pasaje de la Biblia que debías comentar desde tu reflexión. Yo vine a enterarme cuando directamente alguien me nombró cual caballero de la mesa redonda.

Ahí fue Xiskya Valladares a acordarse de esta principiante para que eligiera unas pocas de las infinitas palabras que tiene el Texto Sagrado. En un principio me dio terror pensar que yo, que apenas empiezo a catecumenarme, a profundizar en serio en las Escrituras tenía que “lucirme” delante de mis amigos todos ellos teólogos, sacerdotes, religiosos o simplemente con muchos años de recorrido y de fuegos de campamento.

Pero no podía rehusar, porque cada día le digo por las mañanas al echar el pie al suelo: “Donde Tú quieras, yo iré”. Estaba claro que quería que fuera a ese reto. Y lo hice. No estoy especialmente satisfecha de la grabación porque uno de los ítems era hacerla en 48h… claro, mis 48 horas plenas de actividades daban para muchas prisas y poco responso. Ahora que me lo miro desde la tranquilidad, lo rectificaría sólo en las formas. Pero lo hecho, hecho está. Aprovecharé este blog para “enmendarlo”.

 

Abrazo

Durante ese día yo había compartido esta imagen en mis redes.

Un mensaje esperanzador que tuvo muchísimo éxito y del que mucha gente se hizo eco. Mientras veía cómo los “comparto”, los “me gusta” y los “retuits” se iban multiplicando, empecé a pensar que realmente estamos necesitados de alguien fuerte, de un ancla, de un norte que recoja todos esos pedacitos en los que nos rompemos y además, en varias ocasiones a lo largo de nuestra vida.

Por eso me gusta la referencia a San Agustín, que nos invita a desnudarnos de todo aquello que es superfluo, del exceso, de lo que no necesitamos para vivir… porque constantemente nos rodeamos de cosas, de situaciones que no necesitamos. Y el problema es que nosotros mismos nos auto convencemos para creernos que lo necesitamos, que sin eso no podemos vivir. Ponemos nuestro corazón, nuestras esperanzas en las cosas materiales, brillantes y muchas veces efímeras y pasajeras, en amistades equivocadas que, una vez tras otra, nos rompen en pedazos.

En una entrevista hecha a Juan Manuel Cotelo, el director de “La última cima” y “Tierra de María”, explica de forma espectacular esta idea:

“Ahora lo que se lleva es la búsqueda constante de la felicidad. Somos devoradores de felicidad y entonces buscamos la felicidad en el dinero; y fracasamos. Buscamos la felicidad en la salud.. y oyes a la gente que dice -yo deseo salud que es lo más importante en la vida- y no!, estás comprando un billete que caduca. El 100% de los científicos del mundo garantizan que te vas a morir. Y entonces te preguntas a ver ¿qué billete compras que te sostenga? Entonces… apóyate en el hecho de que has sido creado por un Dios que no está lejos sino que lo tienes dentro y que te quiere… ¡Ostras!, te cambia el modo de caminar y todo, incluido el sufrimiento, incluida la propia muerte, cambia de color.”

(Para ver la Entrevista a J.M Cotelo. pincha aquí)

Cuando uno busca y descubre. Cuando uno tiene el coraje de abandonarse a ese Tesoro encontrado, se da cuenta que todo cambia de color. Encuentra que no necesita tanto, que le sobran vestidos, alhajas, ciertas amistades… incluso comida en el plato. Ese Amor incondicional te recompone, vuelve a unir todos esos pedacitos de tal manera que de repente, eres feliz. Es entonces cuando uno no puede más que decir “donde Tú quieras, yo iré”.

Por todo esto elegí el Salmo 90, el salmo de confianza misionera.

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***Editado: Aunque el salmo elegido es el 90 de la Biblia, la lectura que hago es sobre este documento de la web de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana que podrás encontrar pinchando aquí: http://www.chcsa.org/documentos/recursos/Rec_282.pdf

 

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2 comentarios en “Salmo de confianza.

  1. Hola!!

    Hace dia’s que estaba pensando en ti porque no publicabas en el blog y pensaba escribirte para ver si estabas bien… Y hoy me encuentro con este bello mensaje. Gracias por compartirlo.

    Saludos,

    Gaby

    • Hola Gabyy!!! muchas gracias por tu comentario. Qué alegría leerte.
      La verdad es que este inicio de año ha estado ajetreado.. para muestra, mi inactividad bloguera. Pero aquí seguimos.
      Me alegra que te guste. Abrazos!!!!

Y tu... ¿caminas conmigo?

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