Vestido con cuerpo de ganchillo para niña (Crocheted dress for a girl)

 
Mi princesa está creciendo muy deprisa. Sigue siendo una niña, pero sus genes la invitan a escalar las alturas y casi está tan grande como yo (y yo no soy pequeñita precisamente).
A ella le sigue gustando vestir como a las niñas. Algunas de sus amigas ya prefieren empezar a utilizar otra ropa, pero a mi princesita le encantan los vestidos de niña… niña. El problema es que para alguien que utiliza una talla M (40-42)… pocas cosas de niña quedan en las tiendas.

Incluso gastamos la misma talla de zapato!!

Cuando la pasada primavera revisamos su armario y sacamos toda la ropa de la temporada anterior, comprobamos que no quedaba nada que pudiera utilizar: las camisetas se habían quedado estrechas, los pantalones no abrochaban, los vestidos no cerraban… parecía que durante el invierno se había dedicado a crecer.. crecer… crecer….
No os podéis imaginar la cara de tristeza que paseaba cuando veía en las tiendas de su talla poca ropa “infantil”. Ni siquiera la juvenil.. porque muchas marcas deciden vestir a las chicas de demasiado mayor, muy ajustadas, algo que a esta princesa no le atrae nada de nada (de momento).
Pues nada!! ¿Para qué tiene una mamá y una abuelita con un par de manos creativas cada una?
Dicho y hecho!… allá que nos fuimos a remover retales y lanas y encontramos este conjunto que nos pareció perfecto!

 Trato hecho! mamá haría un cuerpo de ganchillo y la abuela le cosería la falda (que a ella se le da mucho mejor).

 La idea era hacer un vestido como los que nos hacían de pequeñas, pero modernizado.

Como princesa ya está bastante mayor, no podía hacer un cuerpo calado (para que no se “le viese nada”) y opté por tejer un rectángulo en medio punto alto según las medidas que iba necesitando.
A la misma vez, iba calculando los botones que podía necesitar y en uno de los extremos dejé tres ojales.

Hacer los ojales es muy sencillo: Cuando sepas dónde tienes que emplazarlos, deja de 2 a 4 puntos (depende de la anchura del botón) sin tejer y en su lugar haz tantas cadenetas como puntos te saltes, sigue tejiendo normalmente.

En la vuelta siguiente, teje normal anclando los puntos nuevos en ese “puente” de cadenetas. Ya lo tienes.

Cuando llegué a la sisa, le probé el rectángulo y marqué dónde me gustaría que subiera el delantero. Conté bien los puntos que me dejaba a uno y otro lado para que fuera simétrico y mengüé los puntos que me sobraban en 3 o 4 vueltas para que saliera redondo.

Seguí recto hasta llegar a la altura deseada y rematé con dos tiras rectas los tirantes que tenían que llegar hasta la espalda. Esta vez no van cruzados, porque el vestido necesita abrirse por detrás. Si tienes oportunidad, es mejor cruzarlos, porque no se caen.

 Como el cuerpo era algo sencillo, decidí rematarlo con una puntilla bonita. 
Encontré esta que es muy, muy sencilla. Se hace en 3 vueltas y sólo se utiliza punto bajo y punto alto (palotes) que se engarzan haciendo “V” con dos cadenetas por arriba y dejando dos en la parte baja. 
La última vuelta de puntos bajos, cuando coincide con un vértice, se hace un “moñete” de 3 puntos unidos en un punto ciego.
Esa misma puntilla se hace después en el bajo de la falda, para dar unidad a las dos partes y hacer que el conjunto adquiera un mejor acabado.
Para hacerlo, primero tienes que ayudarte de la aguja de coser y hacer un bordillo con puntadas como este:

Yo he utilizado el mismo espaciado que hice en el calado previo a la puntilla del cuerpo del vestido. De esta manera me aseguraba que las dos puntillas me iban a salir igual de grandes. Sobre bordillo que has cosido en el bajo, se montan las tres vueltas de la puntilla y… voilà:

Peeeeeerooooo… quedaba un detalle!!! Un vestido de categoría necesitaba un detalle!!
Y vino en forma de flor-en-la-solapa.
La tejí con un resto del algodón del bolso de ganchillo fácil que daba los tonos del tejido de la falda y además los alegraba con un toque de morado.
¿Quedó chula, eh??

 Pues la niña quedó aún más!! jajajajjaaa 
Y también quedó muy contenta. No veía el día en el que pudiera estrenar su vestido fresquito de verano hecho por su madre y su abuelita.
Ya está pensando cómo lo quiere para el año que viene…… porque piensa seguir creciendo (dice).

***********************************************************************************

Anuncios

Bolso de ganchillo para el verano, fácil y bonito. (Summer crocheted bag, easy and beautiful)

Quería hacer un bolso para el verano para una chica joven. Quería que fuese simpático, que no llevara la típica asa de madera, que fuera moderno.
 
Encontré este bonito bolso inspirado (según su autora) en Canarias y Japón.
http://artemisadornments.com/2009/03/05/masa-bag/
Traducido al español en http://www.hastaelmonyo.com/blog2013/?p=1567
 
 
Es muy sencillo de hacer, sólo se utilizan puntos altos (varetas) o medios puntos altos, como más te guste. Es un bolso ideal para quienes tenéis prisa por ver algo vuestro crocheteado o para quienes empezáis en esto del ganchillo.
La autora utilizó Katia Bombay, yo encontré esta madejita de algodón Stop Ada que me encantó. Con ella tejí un rectángulo algo más grande que el que dicen en el patrón, porque pensé que 20 cm, aunque doblado gane, era muy estrecho para lo que yo quería. En realidad puedes tejerlo a la medida que quieras, pero siempre teniendo en cuenta que también debes crecer proporcionalmente a lo largo. Si no, no te saldrá el doblado que necesita. Y esa es la gracia del bolso.
 
 
Aquí está mi rectángulo.
Quise hacerle un poco más de acabado, para que no fuera sólo el bolso playero portadocumentos, y compré una tela roja que hace juego con los colores del algodón para forrarlo por dentro.
Presenté mi rectángulo de medias varetas encima de la tela y la recorté dejando unos dos centímetros de borde alrededor. Lo sujeté con alfileres y lo hilvané doblando ese exceso de tela hacia la parte interna (entre el ganchillo y la tela).

Lo siguiente fue pasar un pespunte con la máquina de coser. Ahora la tela roja ya no se moverá y podré doblar las puntas del rectángulo para formar el bolso.

Ahora ya parece un bolso!
Todavía cogido con alfileres, vuelve a pasar por la máquina de coser para sujetar bien esos dobleces.

 
Con esas bolas que me quedaron, formé un asa de seis medios puntos de ancho y tan larga como para que el bolso me quede justo debajo del brazo. Tiene una gran abertura, así que es muy cómodo para acceder a él.

Para que veáis el buen resultado, me he buscado unas excelentes modelos que os lo van a enseñar.
Son la “Mujer caminando” y “La Ciclista” del escultor Antonio Campillo.
Las dos pasean por las calles de mi pueblo, Ceutí. De hecho, la casa museo del afamado escultor está en una de las calles céntricas, junto a la Iglesia.
Sin ánimo de afearlas, si no todo lo contrario, rindiendo un homenaje a este escultor que captó la imagen de la mujer de su época, me parecieron unas modelos irrepetibles.
 

“Mujer caminando”
Latitud: 38° 4’43.78″N        Longitud: 1°16’12.74″O

 “La Ciclista”
 Latitud: 38° 4’43.94″N         Longitud: 1°16’9.55″O
 
 
El bolso ya está en las manos de su nueva dueña. Espero que lo disfrute tanto, como yo haciéndolo.
Si os animáis y os gusta, arriba os he dejado los enlaces para descargaros el patrón (facilísimo!!!!!!!!!!).
 
 
 

La nana de Emma. Emma’s Lullaby

Alguna vez os he hablado de Lentejita. Ya hace mucho de eso.. en realidad parece que ha pasado un siglo desde la última vez que os hablé de ella. Es una pequeña princesa que pronto nacerá. Para ella tejí unos patucos muy especiales: unas Converse de color rosa. Para ella también tenía previsto hacer una manta con el diseño de Krochet Kristal, pero la mamá de lentejita prefirió que le tejiera una mantilla de recién nacida, porque Lentejita iba a nacer en Mayo y no era cosa de estar hasta el invierno sin estrenar lo que fuera que yo le hiciera.
Lentejita ha crecido mucho desde la última vez que os hablé de ella. Con las nuevas tecnologías, incluso hemos podido ver su carita: será una niña preciosa, bastante larga y algo inquieta (de momento). Su mamá me cuenta que muchas veces nota como se estira dentro de su vientre. Parece que empieza a faltarle el espacio en esa cuna mágica en la que está. 
Lucía, la hermana de Lentejita, ya ha decidido cómo quiere que todos la conozcamos y le ha buscado un nombre bien chulo: Emma. Así que a partir de ahora, ese será el nombre por el que la conoceréis. Y este, el último post en el que me referiré a ella con ese mote cariñoso.

La mamá de Emma me pidió que la mantilla fuera moderna, colorida, alegre… y encontré este algodón suave y fresquito de Katia con unos colores impresionantes, vivos, perfectos!!
El patrón es muuuuuy fácil: 4 puntos altos+ 3cadenetas que en la vuelta siguiente se tejen al contrario (donde hay puntos altos, se teje cadeneta y viceversa). Eso es lo que yo entiendo por moderno y sencillo. En una mantilla, pocas veces visto.

Cuando la mamá de Emma vió el resultado final del rectángulo de puntos altos (160cm x 130cm) quiso llevárselo a casa entusiasmada, pensando que ya había terminado. Nooooo… le falta el remate, la puntilla!! -Pero eso es mucho trabajo! así ya me gusta! -No, no!! de eso nada!! ahora viene el toque final. Emma se merece una mantilla de princesa. Algo sencillo, pero distinguido.
Y pensé en este borde de ondas, para contrarrestar tanto cuadrado del diseño interior.

Una puntilla que suaviza la dureza del patrón principal y que a la vez lo enmarca tomando, casi, todo el protagonismo y dándole a la vez, un toque vintage que está tan de moda. Me gusta. Estoy satisfecha al pensar cómo quedará Emma entre los brazos de su madre, acariciada por todo el cariño que he puesto en cada puntada.

Esta mantilla es suficientemente grande para arroparla ahora, o para taparla en una de las frescas noches de verano cuando sea mayor… sí, cuando sea mayor! porque si la doblas en forma triangular, te cubre totalmente los hombros.

Ya queda poco. Pronto os la enseñaré con Emma incluida.
Feliz nacimiento!

Este juego bordado también lo hice yo cuando iba a nacer mi princesa. Ahora lo lucirá Emma en su carricoche.