De concierto.

Llegó el fin de curso.
Y también el concierto de inauguración del XXX aniversario de mi coral. Para la ocasión habíamos preparado dos obras, dos misas muy peculiares. Una es de Steve Dobrogosz, un americano que nos envió la partitura para su estreno en España.

La otra, de Bob Chilcott, un británico que compuso una misa de Jazz preciosa. Esta última la cantaron primero en versión de coro de voces blancas los muchachos de nuestra sección juvenil.

Aquí podeis verlos con los instrumentistas mientras ultimábamos la performance.
Nuestra gran pianista, Carmen Climent. Como veis todos jovencísimos.
Por fin he podido editar un fragmento en vídeo, y puedo mostraros cómo cantan estos ángeles.
De nuestra participación, os dejo dos vídeos. La calidad de sonido no es perfecta y siento que la imagen se mueva un poco. Prometo que cuando consiga una versión mejor, editaré la entrada para que podais disfrutar del mejor sonido.
De la misa de Dobrogosz os dejo este fragmento, el Sanctus. Las sopranos resbalamos musicalmente hablando casi al principio, pero el resto de la obra nos salió perfecto y merece la pena que escucheis las intensidades de sonido que conseguimos. Me gusta mucho el efecto de redoble de campanas y los crescendo que hacemos al final. Ahí va:
Después de un breve descanso, todo cambió: formamos una fiesta.
Con la música de jazz quisimos agradecer a todos los espectadores y amigos esos 30 años de música ininterrumpidos. Por eso nos cambiamos y creamos una performance en la que el público también participó. El momento más emotivo, el Agnus Dei. Fue un momento de recogimiento, de reflexión, de canto a la esperanza cuando las cosas no van bien (anda, mira… como la situación actual). El texto que recitó Manolo, mi compañero de la cuerda de los bajos es el salmo 137 “Junto a los ríos de Babilonia….”, y consiguió emocionarnos. El y Jesús, el contrabajista, que consiguió arrancar un profundo lamento al instrumento. Cantar después esa melancolía fue muy fácil. Gracias a los dos!

Cantar, cantar… cantar..

Sí, cantar.
También me gusta cantar. Lo descubrí por casualidad.
Yo empecé a estudiar música pasados los 10 años (tarde) y fué porque me tropecé con alguien de mi edad que sabía leer solfeo. A mi me era imposible descifrar esas patas de araña negras y redonditas. No lo entendía. Fué un tremendo reto que no estaba dispuesta a perder.
Me apunté a clases de música en la extinta banda de mi pueblo, aprendí solfeo y a tocar la flauta travesera, e hice un grupo de amigos que me acompañaron en la adolescencia, todos estudiábamos en el Conservatorio además de ir juntos al instituto.
Unas navidades, se celebró un certamen de villancicos en mi pueblo, para escolares y nosotros que estábamos estudiando música, decidimos presentarnos. Las bases decían que debían ser agrupaciones corales. Nada de instrumentos.
Me tocó ser contralto, pero no porque ese fuera mi registro de voz, simplemente me tocó.
Como éramos los mayores, nos tocó cantar los últimos, ante un auditorio llenito de padres. Subimos al escenario, esperamos a que se hiciera el silencio muy formalitos, la 1ª soprano sacó un diapasón (Oh, sorpresa!, más silencio todavía), afinamos el “la” y la nota que nos tocaba a cada uno… y cantamos un “oh, Blanca Navidad” polifónico, que arrancó un estruendoso aplauso con vítores al final.
Nos llevamos el premio, claro.
Esa fue mi primera experiencia con el canto coral. Y desde entonces, no he podido vivir sin cantar… y mira que lo he intentado.
Al año siguiente, entré en la coral que ha marcado mi vida (musicalmente):  la Coral Kodály de Molina de Segura.

Ahí estoy, en primera fila. La quinta de izquierda a derecha.
Con ellos canté obras importantes (Misa de la Coronación y Réquiem de Mozart….), viajé por España, tuve oportunidad de conocer otras agrupaciones musicales: orquestas, coros (con los universitarios de Utrech canté la Pasión según San Mateo de Bach), cantantes…. Hice amigos más allá de nuestras fronteras que todavía conservo. Recibí clases de canto al ser elegida para incorporarme a la cantera de solistas del coro.
Por razones diversas y no por quererlo yo, me alejé de ellos.
Me trasladé a otro lugar. Les eché de menos. Intenté llenar el vacío que me quedó buscando otro lugar donde cantar.
Primero lo intenté en Els Amics de l’Opera de Sabadell. Pero …. no era lo mismo. Luego me hablaron en la misma ciudad del Orfeón de Sabadell. Una amiga me llevó a un ensayo y allí me quedé por un tiempo. Me recibieron muy bien, y su dinámica se parecía a la nuestra.
Hasta que varias obligaciones me hicieron cambiar de rumbo. Dejé otra vez de cantar.
Llegó el día en que nacieron mis hijos. Y volví a cantar. Les canté desde que supe que estaban conmigo, cuando nacieron, cuando les cambiaba los pañales, cuando les daba de comer….. Necesitaba cantar por todos los años que dejé de hacerlo.

Mi antigua coral cumplió XXV años y cantaron el Carmina Burana, invitándonos a los antiguos coralistas a participar.
Estudié la partitura en casa con CD’s y mi hija, de entonces casi 5 años, escuchándome, se aprendió la voz de soprano que yo debía cantar. Pero se la aprendió ¡¡como para cantarla conmigo!!.

Decidí que era el momento de que empezara a cantar en serio, y desde entonces asiste a la Schola Cantorum Kodály, el vivero de voces, la cantera, el futuro de mi antigua coral. Ya hace sus pinitos de solista (ahora es cuando a su madre se le cae la baba, ya.. ya lo se).

Poco después se sumó su hermano, en la clase de iniciación para minicantores donde Marichín, una profesora estupenda, les introduce en el mundo sonoro. Los tiene embelesados. No ir a clase de Marichín es el peor castigo que puedo darle al pequeño.
Así transcurría mi vida, hasta que estas Navidades el director de la Coral me dijo que si mis hijos ya eran miembros cantores, yo ya no tenía excusa para volver.
Me calenté, volvió el anhelo y el recuerdo…. y volví.
Volví, con tal tino, que he llegado a tiempo de celebrar con ellos el 30 aniversario de la coral.
Así que este año, tenemos cumpleaños y lo vamos a celebrar tanto como podamos.
Para empezar, Concierto Inauguración el próximo 19 de Junio en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia.
Aprovecho para invitaros, si estais cerquita… no falteis. Estrenaremos 2 obras de autores vivos. Una de ellas, inédita en España, nos la ha hecho llegar el autor desde Estados Unidos. 
También cantarán los chicos de la Schola Cantorum (mi hija entre ellos) y estaremos acompañados por un trío de Jazz y por una orquesta de cuerda, eso os puede dar una idea del tipo de música que vamos a cantar.
A los que podais venir, deciros que disfrutareis mucho. Por lo menos, espero que os llegue todo lo que estoy disfrutando yo.

Luz, calor……..

Empezamos a remontar el frío.
Bueno, en mi zona ya hace días que el sol brilla. Brilla incluso en invierno.
No pude resistirme a fotografiar un parque que hay cerca de casa, en el que domina la Genista.
Me gusta pasear, verla con su porte tan alto, con su amarillo tan intenso, con su aroma penetrante.

Entre las flores se pasea este tremendo caballo

La genista siempre me evoca buenos recuerdos de viajes por el Mediterráneo. Aquí os dejo mi canción preferida. Y se la dedico a quienes no podeis disfrutar de este maravilloso paisaje todos los días.