La nana de Emma. Emma’s Lullaby

Alguna vez os he hablado de Lentejita. Ya hace mucho de eso.. en realidad parece que ha pasado un siglo desde la última vez que os hablé de ella. Es una pequeña princesa que pronto nacerá. Para ella tejí unos patucos muy especiales: unas Converse de color rosa. Para ella también tenía previsto hacer una manta con el diseño de Krochet Kristal, pero la mamá de lentejita prefirió que le tejiera una mantilla de recién nacida, porque Lentejita iba a nacer en Mayo y no era cosa de estar hasta el invierno sin estrenar lo que fuera que yo le hiciera.
Lentejita ha crecido mucho desde la última vez que os hablé de ella. Con las nuevas tecnologías, incluso hemos podido ver su carita: será una niña preciosa, bastante larga y algo inquieta (de momento). Su mamá me cuenta que muchas veces nota como se estira dentro de su vientre. Parece que empieza a faltarle el espacio en esa cuna mágica en la que está. 
Lucía, la hermana de Lentejita, ya ha decidido cómo quiere que todos la conozcamos y le ha buscado un nombre bien chulo: Emma. Así que a partir de ahora, ese será el nombre por el que la conoceréis. Y este, el último post en el que me referiré a ella con ese mote cariñoso.

La mamá de Emma me pidió que la mantilla fuera moderna, colorida, alegre… y encontré este algodón suave y fresquito de Katia con unos colores impresionantes, vivos, perfectos!!
El patrón es muuuuuy fácil: 4 puntos altos+ 3cadenetas que en la vuelta siguiente se tejen al contrario (donde hay puntos altos, se teje cadeneta y viceversa). Eso es lo que yo entiendo por moderno y sencillo. En una mantilla, pocas veces visto.

Cuando la mamá de Emma vió el resultado final del rectángulo de puntos altos (160cm x 130cm) quiso llevárselo a casa entusiasmada, pensando que ya había terminado. Nooooo… le falta el remate, la puntilla!! -Pero eso es mucho trabajo! así ya me gusta! -No, no!! de eso nada!! ahora viene el toque final. Emma se merece una mantilla de princesa. Algo sencillo, pero distinguido.
Y pensé en este borde de ondas, para contrarrestar tanto cuadrado del diseño interior.

Una puntilla que suaviza la dureza del patrón principal y que a la vez lo enmarca tomando, casi, todo el protagonismo y dándole a la vez, un toque vintage que está tan de moda. Me gusta. Estoy satisfecha al pensar cómo quedará Emma entre los brazos de su madre, acariciada por todo el cariño que he puesto en cada puntada.

Esta mantilla es suficientemente grande para arroparla ahora, o para taparla en una de las frescas noches de verano cuando sea mayor… sí, cuando sea mayor! porque si la doblas en forma triangular, te cubre totalmente los hombros.

Ya queda poco. Pronto os la enseñaré con Emma incluida.
Feliz nacimiento!

Este juego bordado también lo hice yo cuando iba a nacer mi princesa. Ahora lo lucirá Emma en su carricoche.

 

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Un chal muy especial.

Estos días han sido ajetreados. Los he dedicado a terminar dos grandes trabajos que luciremos dentro de pocos días. Uno es el vestido de comunión, que ya cuelga en la percha esperando a ser estrenado. Otro, este chal que decidí hacerme para complementar un vestido blanco y negro que luciré el día de la Primera Comunión de mi hija. Como siempre, lo primero era buscar un punto que me gustara. Quería un chal sencillo, sobrio, para que me sirviera para ocasiones posteriores. Ya que tenía que ser negro, pues que sirviera para ocasiones serias y formales Me gustó este punto que se realiza sobre una base de 10 cadenetas y 6 vueltas. Repetido tantas veces como se necesite, alcanza el ancho y largo que se desee.

Así es como se queda una vez realizado:

El hilo que he elegido es un algodón perlé que pesa muy poquito, llamado ACRIMÉ. En realizar todo el chal he utilizado 2 madejas y media de 100gr. Para rematar las puntas, elegí una puntilla ancha, artística.

Y aquí tenemos el resultado final

Ahora, sólo falta…. un prendedor!