El vestido de comunión, una ilusión cumplida.

Por fin llegó el gran día y el vestido de comunión ha podido estrenarse.
Si recordais, os comenté que era una copia exacta del vestido que yo llevé en mi primera comunión.
Como esta vez, necesitábamos otra talla más grande, decidimos aventurarnos la abuela y yo.
Excepto el cuello, que se lo pusimos tipo bebé (y el mío era payaso), el resto del vestido es exacto.

El bordado semeja una cesta de flores que estallan en primavera. Tonos de rosa y verde hoja. El cesto se realiza con una vainica.
El vestido es de algodón batista, y lleva un “doble” (sin manga) pegado por dentro, para hacer las veces de viso y enagua rizada. Así conseguimos que no se vea la barriguita a través de la vainica, y que la falda no se pegue al cuerpo, obteniendo un poco más de vuelo. La falda interior, acaba con una puntilla.

Hay dos tipos de flores, las pequeñitas que se bordan con hilo matizado, y las grandes que directamente se trabajan con el haz de 6 hebras dándole la forma deseada.

La falda termina con entredoses y conjuntos de 5 nervios.

En la manga hemos puesto el mismo entredós pero sólo con 3 nervios, así se obtiene mejor el efecto globo de vestido de princesa.

Para adornar un poco más el vestido, le pusimos un cinturón blanco de la misma tela de algodón, para disimular la costura de la cintura, y lo cubrimos con un lazo de gasa en un fucsia que hace juego con las flores del bordado.
Como podeis ver, la princesa de casa lo lució realmente feliz.

Buscando muestras de ganchillo para una chaquetita.

El bordado del vestido de comunión, ya está terminado. Ahora le toca a la abuelita terminar la parte de confección. Como ya me entró el gusanillo de seguir haciendo cosas bonitas, pensé en hacer una chaquetita calada por si ese día amanecía fresco. Todavía no tengo claro si la haré, pero me entretengo en buscar muestras de motivos que pudieran quedar bien. La idea es hacer la parte de los hombros y parte del tórax cerrada, y añadirle un calado que llegaría hasta la cintura. Por aquí he encontrado estas ideas:

Estas flores también me han gustado

Lo que me está haciendo desistir es una muestra que se me resiste. El punto se llama ‘salomón’ o margaritas y por más que lo intento, no consigo sacarla. Buscando, buscando, también he visto algo que me ha dejado impresionada: esta maravilla

Casi, casi.. que cambio una chaqueta para la niña, por este maravilloso chal para mi!!

El vestido de comunión (2)

Parece que ha pasado un siglo desde la última entrada que colgué en este blog. El curso ha comenzado y yo ando algo liada. Cuento con poco tiempo para las labores, pero no me olvido de ellas y poco a poco voy terminando y avanzando en las que tengo pendientes. El bordado principal del vestido ya está terminado. Faltaba el cestito de flores, que hemos resuelto con una preciosa vainica. Para realizarla consulté a una gran maestra que tengo cerca (Valvanera Sanz). Ella se ofreció a sacarme los hilos y a dirigirme la vainica. Cuando volví a recoger el bastidor, dispuesta a comenzar.. me entregó la labor que podeis ver. Una gran sorpresa.

En principio, la labor está terminada. Pero ahora se nos ocurren más maneras de seguir adornando el vestido. Ya os contaré.