Las mantas solidarias ya están en marcha.

 Se acabó el verano, el calor, y ya podemos volver a tocar la lana.
 Casi 400 corazones descansaban todo este tiempo esperando a ser engarzados y ayer fue el día.

 Los repartí en montoncitos, primero por tamaños. Hay dos tamaños predominantes, como podéis ver en esta foto: los medianos (a la izquierda, 4 montones de 30 corazones c/u) y los medianos-pequeños (derecha arriba, 4 montones de 30 corazones c/u). Luego tenemos cuatro montones de corazones super grandes, bien hermosos pero sólo 25 por montón (creo que aún así saldrán unas mantas grandísimas). Y por último, los chiquititos de la parte baja a la derecha. Son tan bonitos, que con ellos haré unas mantitas de bebé. No se si dará para una o para dos.
Bueno, pues después de toda una tarde de clasificar… volví a clasificar cada tamaño en: colores lisos,  bicolor con el centro ancho, bicolor con franja exterior y “milrayas”. Y por último, repartí cada uno de esos montoncitos según las mantas que salían de cada tamaño.
 

 Total, aquí están los primeros 50 elegidos. Ahora era el turno de ordenarlos para “esa” manta concreta, por filas y columnas, que no se repitieran los diseños, que los colores combinaran…. Todo ordenado y clasificado. Ya se pueden unir!!
Y como al final, estas son las manos que los van a unir.. hay que aprovechar todos los momentos y trabajar rápido.Noooooo, no coso mientras conduzco!!! jajajajaj a tanto no llegamos, seguridad ante todo. Pero me llevo un bolso con el trabajo a realizar y mira, mientras esperaba que los niños salieran del cole, he podido engarzar toda una columna de corazones. Cosa hecha!!
La meta está muy cerca. Mi objetivo es poder entregar las mantas para final de noviembre que se celebra el “día de la no violencia contra la mujer”.
Si quieres estar al tanto de todo lo que va pasando mientras las mantas van “surgiendo”, visita este EVENTO en facebook.

Una manta para Danny Boy.

Tengo una pareja de amigos que pronto van a ser papás por tercera vez, y además será su tercer hijo varón. ¿Qué les regalas que no tengan? Pues se me ocurrió, como no, hacerles algo personalizado para su bebé. Una manta. Como la de mis hijos. Una manta que fuese grande, para que sirviera en un futuro a ese muchachito que está a punto de llegar.
 
Para la mamá este regalo será una sorpresa, pero el papá ha sido durante todo el proceso, mi cómplice. Él me orientó sobre el color: azul.
Yo elegí una gama de azules y un blanco roto. La lana es muy suavecita, apropiada para una manta de niño.

 
 
Como tenía muy presente todavía el patrón del Vintage Ripple, pensé que sería una buena idea emplearlo en esta ocasión, así que cogí el gancho y empecé a hacer filas de color azul y blanco.
La manta fue creciendo, creciendo… fácilmente.
Tengo que decir que un par de madrugadas de insomnio me han ayudado a terminarla más rápido, uf!! no hay mal que por bien no venga!
 


 

Ya hemos llegado al final. Un tamaño adecuado para un sofá y para cuadrante de cama sencilla.

Ahora vamos a personalizarla.




 
Mis amigos son medio españoles, medio estadounidenses/Canadienses, y en su casa son bilingües. De hecho, regentan una afamada escuela de idiomas en pleno centro de Barcelona. Son Danny y Christie y a su bebé le llamarán Danny Boy (para diferenciarlo de su padre). Danny me pidió si podía poner el nombre del niño en la manta, y empecé a pensar en cómo hacerlo. No era sencillo, porque el diseño del Vintage Ripple era bastante calado, pero por intentarlo no sería!!

Unos días atrás había visto por ahí un alfabeto crocheteado que no fue complicado encontrar de nuevo. Si os gusta, en otra entrada os paso los esquemas de las letras.
 

 
 
Una a una y fácilmente, tuve todas las letras preparadas. Ahora la prueba de fuego: había que coserlas y conseguir que quedaran bien fijadas.
 

Pensé en coserlas pespunteadas con blanco para que resaltaran lo justo. No quería que el nombre fuera demasiado evidente para que, con el tiempo, no resultara cansado ver siempre las letras puestas. Por ese mismo motivo elegí el azul dominante en la manta, y lo superpuse en una de las filas donde estaba ese color.
 

El resultado ha sido un éxito, porque el pespunte ha agarrado muy bien las letras al Vintage Ripple y además el mismo calado disimula por detrás las puntadas del reverso.
Ahora tenía que rematar la manta, pero con un borde sencillo. El calado no permitía mucha filigrana para mi gusto. Y hablamos de un bebé, un niño y un muchacho en el futuro. Quería algo serio y no me lo pensé: tres vueltas de punto enano, y listo!

 

Tachaaaaaaaaaaaannnnnnnnn!!!!!!!!!!!!!! Se acabó.
Hora de empaquetar mi regalo!

Y confiar en que sea del agrado de todos.
¡¡Bienvenido, Danny Boy!!
Ya falta poquito para verte la carita.
 
 
 
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
 
 

Una manta de parte de mamá (II)

Lo prometido era deuda, hasta que se cumplió.
 
 
Si os acordais, os conté que vi este esquema en la web de Colour in a simple life y también os conté que me gustó mucho para hacer una manta multicolor para un niño, una manta que durara mucho tiempo y le valiese para cuando fuera mayor.

 
Así que me fuí a por la lana y decidí que la iría haciendo poco a poco. Escogí de base un gris piedra, un gris oscuro (aunque en la foto parece negro) y blanco. Para las estrellas, puse 8 colores: 3 azules, 3 verdes y 2 lilas.

Así que sin prisa y sin pausa, me puse a hacer estrellas.
Este verano ha sido muy duro. Me han pasado cosas que me han afectado bastante, y sin querer he visto en el ganchillo un refugio, una evasión. Era la única actividad que me calmaba y cuando vine a darme cuenta…… me sobraban estrellas!!!

Así que empecé a unir grannies


 

Y cuando terminé, no me gustó el hueco que quedaba entre los exágonos y me las ideé para tejer medio exágono con media estrella.

Para igualar las pequeñas esquinas entre exágonos, también he hecho abanicos. Ahora ya podía hacer el borde y que la manta me quedara totalmente rectangular.


 
Objetivo terminado!! Pero no estoy ociosa. Ya tengo otra manta entre las manos (esta vez es un encargo), además de algún que otro mini proyecto. Hasta pronto!!!

Una obra de arte de casi 100 años.

Esta es la joya de mi casa, por lo que es, y por lo que recuerda.

Después de escribir esta entrada, me llamó mi suegra para aclararme que en realidad la colcha no tiene casi 100 años, sino casi 200, porque la hizo la abuela de su padre allá por el 1800 y poco.
Así que edito y rectifico el texto.
Era del ajuar de la tatarabuela de mi marido, una familia gallega de la provincia de Pontevedra. Vivían en una aldea, como se diría en gallego: enxebre, enxebre.
La manta-cubierta pasó a un hijo y luego al abuelo de mi marido. Mi suegra la conservó hasta que nos la regaló para nuestra boda.
Y aquí está. Un gran orgullo poder conservar esta maravilla que ha viajado por media España a lo largo del tiempo.

Es de lana natural, esquilada a mano, hilada en rueca y confeccionada manualmente.
El marco interior era la medida original de las camas de antes, ahora nos llega justo de cuadrante, si la ponemos atravesada.

El color claro es el propio de la oveja, el rojo y amarillo se consiguieron con tintes.

Una manta de parte de mamá.

No le encuentro sentido a hacer cosas por hacer. Normalmente empiezo una labor, un dibujo, lo que sea… porque algo me mueve a ello.

Me encanta el patchwork, pero veo bastante lejano el día en el que pueda dedicarle un minuto. Así que escogí un motivo de ganchillo y lana de colores, y así quedó el experimento:

Tengo preparadas las madejas para hacerle otra igual a mi hijo, pero cambiaré el color rosa y el burdeos por dos tonos de verde y azul.

Ahora les sirve para abrigar (y adornar) la cama en otoño e invierno. Algún día quizá sea un elemento imprescindible en sus sofás preferidos.